8.4.15

Lars y una chica de verdad



El otro día vi una peli de Ryan Gosling y me gustó. Confieso que mantengo una relación amor-odio con el señor Gosling porque, si bien como actor es muy correcto y no hace una mala interpretación, parece que está condenado a repetir el mismo papel el un bucle infinito. Como si siempre tuviera que hacer de ese hombre retraído, silencioso, tío duro de los de toda la vida, al que no le importa mancharse de grasa pero que en el fondo es bueno, es majo, es el yerno que toda suegra quiere porque te va a querer mucho y te va a llevar muy rápido a todos los sitios en su coche y te tendrá llenita la nevera.

A ver, en Lars y una chica de verdad, pues bueno, también es retraído. También es silencioso. También es tímido. Pero también tiene su punto friki y algo patético que -ohsorpresa- Gosling sabe bordar.

Lars es un tipo danés que, bueno, tiene las cosas típicas de daneses. Vive en una casita rodeada de nieve, con su coche, con sus jersey con rombos y cenefas y sus ambientes algo oscuros. Es una Dinamarca invernal y un poco insípida a la que, bueno, con diez grados bajo cero tampoco le vas a pedir mucha fiesta.

Lars es autosuficiente y tiene un trabajo, va a la iglesia y se porta bastante bien. Te cuesta la vida hacer que hable y a veces no va a responderte, pero bueno, no le hace mal a nadie el pobre muchacho. Tiene un hermano más alegre con una mujer muy simpática con los que vive puerta con puerta y a veces hasta cena con ellos o les deja una típica manta danesa. 


Lars y una chica de verdad con jersey de verdad



Este señor un día descubre que, bueno, existen las muñecas anatómicamente reales con las que otros señores más perturbados hacen cosas obscenas que ni siquiera las prostitutas les permiten. No vamos a engañarnos; a nadie le extrañaría que Lars se hiciera con una de esas porque, porque, normal normal, pues tampoco es el chiquillo.

El susto -y la gracia de esta película tan gris- viene cuando Lars le presenta a su hermano y a su cuñada -embarazada, por cierto- a su nueva muñeca hinchable. Y lo hace como si fuera una chica de verdad, a la que ha conocido por internet y con la que ha empezado una relación. Bianca es la chica de sus sueños: es huérfana, como él, enfermera, brasileña, muy tímida y muy entregada  ala humanidad. El problema es que Bianca no deja de ser un trozo de plástico de origen nipón.

Su hermano y su cuñada, desesperados, acuden a la médico de cabecera -que se conoce que en Dinamarca uno vale para todo- y ella les explica que Bianca, efectivamente, es real porque Lars así lo cree. No importa lo que le digan, que mientras su cerebro siga percibiéndola como una chica de verdad no van a convencerle de otra cosa.


Lars y una chica de verdad que está a dieta


Según la doctora, buena para todo y también muy danesa, hay que dejar que Lars pase por esa fase y para ello deben tratar a Bianca como si fuera real. Al principio les cuesta, pero poco a poco entran en el juego.

La gracia de la película radica en que, poco a poco, todo el pueblo participa en esta mentira. Es un lugar pequeño y todos conocen a Lars, saben que no es mal tipo y que lo ha pasado mal en la vida, por lo que merece la pena el esfuerzo. Así nos encontramos con que Bianca, la muñeca anatómicamente real, tiene un trabajo, hace voluntariado y tiene una agenda apretadísima. La gente sabe que ella no es real y, sin embargo, la tratan como tal. 

Lars y una chica de verdad, con el chandal y los tacones, arreglá pero informal


No voy a contaros el final, claro, pero puedo decir que la película me ha sorprendido gratamente. No tenía ni la más mínima idea de su existencia ya que -perdonad si me equivoco- no es uno de los papeles por los que Gosling es más valorado cuando es una de las pocas veces en las que le he visto dar algo diferente y hacerlo bien. Le ves enfadado, le ves desesperado, le ves feliz y le ves dando pena y en todo momento te lo crees. 

También me ha parecido importante la actuación de Emily Mortimer en su papel de la sufrida y amable cuñada danesa, aunque no sea una película ni de grandes actores, ni de grandes guiones, ni de grandes acciones. Probablemente no sea el film favorito de nadie, probablemente en unos meses me habré olvidado de ella, pero creo que es un aire fresco dentro del mundillo indie, que últimamente está un poco acartonado dentro de películas románticas que te dejan un poco indiferente. 

Lars y una chica de verdad fue nominada al Oscar y al National Board of Review por Mejor Guión Original, además de al Globo de Oro al mejor actor de comedia (Ryan Gosling). También se hizo con dos nominaciones a los Critics Choice Awards, también por actor y guión, entre otros. No ganó, pero creo que en su día supuso una bocanada de aire fresco en un sector que se supone que tiene que ser diferente pero que ha llegado a un punto en el que todos sus productos son iguales.

Como punto negativo me pareció que es lenta. Quizás le falta un poco de acción. Pero también entiendo que no es la película enfocada a ser la favorita, sino a sorprenderte cuando quieras algo que ver un domingo por la tarde.


Vamos, que me ha molado el rollo.

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